Sunday, September 30, 2007

Soneto

Más géntil que el susurro de un niño
y más fuerte de cincuenta leones,
lleno de bondad, verdad y cariño
y de la riqueza de los canciones

de ruiseñores posados en liño,
Tu amor transforma nuestros corazones
y tiene más gracia que un bailarín; yo
Te entrego todo mi ser y pasiones.

Paciente, bondadoso, todo lo espera,
no es envidioso ni orgulloso,
se encuentra en Tu gran sacrificio,

se demuestra en la cruz de madera;
Tu muerte fue el hecho más amoroso:
no yo, sino Tú tomaste el juicio.

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