Wednesday, December 5, 2007

Carpe Diem

Nadie sabe qué día será su último. Puede ser el próximo año. Puede ser mañana. Puede ser hoy. Muchas personas, especialmente los jóvenes como nosotros, piensan que son invencibles, o por lo menos no piensan en la realidad que son mortales. Cada día puede ser el último. Si entendiéramos eso en serio, viviríamos diferentemente, con más propósito, con más pasión. Pero aún si vivimos vidas llenas de años, pasarán en un instante. Parecerá como un flash. Entonces HOY es el día para vivir, porque mañana ya no será.

THANKSGIVING

Un día para dar las gracias a Dios. Me gusta mucho que tengamos esta fiesta en nuestra nación. Me doy cuenta, sin embargo, de que hay necesidad en mi propia vida de dar más gracias todos los días. Quiero un corazón verdaderamente agradecido, cada día. Tengo tantas posesiones y, más importante que eso, tengo una familia que me ama, muy buenos amigos, todos mis necesidades satisfechas. Y, lo más importante, conozco a un Dios que me ama profundamente, que habla conmigo, que sacrificó todo para que pudiera vivir una vida abundante en este mundo, y luego por toda la eternidad, “más allá.” No tengo razón para no ofrecer gracias cada día, a pesar las dificultades que aparecen, jamás.

Homecoming

Aunque me da tristeza dicerlo, no tengo mucho espíritu referente a la universidad. No es decir que no me gusta, porque sí, me gusto, sino que no participo en casi nada fuera de las clases. Creo que tiene que ver con la verdad que no empecé en Baylor, que me trasladé aquí de MCC. Por eso, nunca vivía en el sitio de la universidad, nunca participé en Welcome Week, etc. Ya vivía en Waco antes de estudiar en Baylor, así que nada cambió en mi vida excepto el lugar de estudiar. Todo esto quiere decir, entonces, que no fui a Homecoming. No fui a la procesión. No participé en nada. Soy oso malo.